miércoles, 27 de mayo de 2009

Ozzy


Ozzy es nuestro hijo. No es humano, pues es un perro. Es un cocker spaniel inglés color dorado que llegó a nosotros cuando contaba con un mes de vida. Me lo regaló Laura, mi amiga. Era un bebé adorable. Y aunque ahora tiene 5 años, sigue siendo adorable y también un poco bebé, por lo cariñoso y juguetón.

Un día Ozzy, jugando con una pelota muy pequeña, se atragantó y su respiración paró. Era una mañana de sábado lluviosa. Lo llevamos a la veterinaria corriendo y los doctores comenzaron la resucitación, la cual duró mucho tiempo. Mi esposo se entristeció, yo me quedé paralizada, porque veíamos a los dos veterinarios, a lo lejos, haciendo todo por nuestro perrito. Minutos después, Ozzy revivió. Nos pusimos tan felices... Llevamos a Ozzy a nuestro hogar y lo acostamos en un sofá, todo tapadito con una manta. Las vecinitas, de menos de 10 años, vinieron a visitarlo. La convalecencia duró muy poco, pues al día siguiente, Ozzy ya estaba de pie, corriendo y saltando como si nada hubiera pasado. Gracias a Dios.

Comparto con ustedes unas fotos de Ozzy, y hasta la próxima aventura.